En el verano del año 2000, conocí al legendario clarinetista de jazz Tony Scott, en su piso de Roma. Se trataba del primer contacto para un proyecto documental que pensaba producir: la historia del jazzman enamorado de sus amigos Billie Holiday y Charlie Parker. Pero también la de un pionero absoluto de la música new age y la fusión de sonidos globales. No logramos producir la película, pero esta entrevista conserva el retrato de un hombre lleno de historias y amor por el jazz.