Co-dirigida con Luz Sosa Contreras. El diálogo callado de un pastor con su paisaje, su vida, su lugar. Como cada día, desde hace décadas, Urbano pastorea en el macizo rocoso de Teno. Aunque la sequía impera en un paisaje cada vez más desértico, busca alimento para el ganado. Recorre una y otra vez Roque Largo, su lugar natural y el de generaciones antes que él. Con niebla, con viento, con frío, con sol, sea como sea, es el mismo paseo diario con su rebaño de cabras, en un diálogo silencioso con el paisaje duro y escarpado de los riscos. Su tarea diaria es una vida trabajada, minuto a minuto, en paz, en su paraíso abocado a la desaparición.