Rodríguez y el año del azúcar (documental)

Hay películas que te persiguen y al mismo tiempo te huyen. Este es el caso del largometraje documental Searching For Sugarman(Malik Bendjelloul, 2012), ganador del Oscar al Mejor Documental Largo el pasado mes de febrero, culminando una larga temporada de parabienes y ríos de tinta (impresa, digital, amateur y profesional). Digo que me perseguía porque desde que hace ya unos cuantos meses empezaron a preguntarme por distintos frentes acerca de Rodríguez y su fascinante vida, hasta la llegada a la cartelera española en varios circuitos que no me consintieron su “disfrute” en pantalla grande (cada intento suponía un pinchazo: literal en su paso por Cineteca, al que no llegué por un reventón en mi bicicleta circulando por Madrid Río), la verdad es que le tenía ganas. Resistiendo el oleaje entusiasta en Twitter, los cánticos entre exclamaciones de cuantos la veían, las ocasiones de verla en Filmin… al final pude verla en HD en la comodidad de mi casa y sofá. No preguntes cómo.

¿Qué me ha parecido?

Antes de responder hay que aclarar que soy un fan declarado de los documentales musicales, con una capacidad para gozarlos mayor de lo habitual, incluso cuando son meros pastiches promocionales (me viene en mente Go: a film about Moby, tan blandito como entretenido). Hay que aclarar que si bien Rodríguez es una de tantas historias de artistas malditos recuperados al cabo de los años gracias al éxito de sus discos, no es de las más bizarras o emocionantes. Se ha llegado a jugar malévolamente con este tipo de héroes olvidados, como sucedió con el supuesto Clutchy Hopkins (un invento fraguado por varios flipados del sello de San Francisco Ubiquity Records en el que se iban desvelando vídeos secretos, cintas abandonadas en gasolineras y colaboraciones de garaje de un poeta homeless del desierto, con el único propósito de burlarse de los mitómanos). Pero sobre todo no es tal y cómo la cuentan en Searching For Sugarman. Oh, vaya, otra vez buscando la objetividad en el retrato de la realidad… Todo lo contrario. La película oscarizada y amada por miles de decenas de espectadores en todo el mundo es ante todo un entretenido reportaje sobre un personaje desconocido por las masas, y un despabilado ejercicio de mcguffin documental. Vamos, una pequeña trampilla.

Claro que a veces nos dejamos llevar por la emoción y uno lee cosas como que Searching… “tiene un artero sentido del storytelling”, que es “una de las grandes películas del año”, pero gracias al cielo crónicas como la de Peter Bradshaw para The Guardian en la que pone el dedo en dos llagas: la verdadera historia de Rodríguez, y la subtrama y verdadero descubrimiento documental, que no es otro que la memoria sentimental de los jóvenes blancos surafricanos antiapartheid. Porque tal y como astutamente revela el documental en sus primeros planos la historia no es sobre Sugarman Rodríguez, sino sobre Stephen Sugar Segerman. Pero, ¿habrían ido las masas al cine a disfrutar y emocionarse con las andanzas de un músico surafricano que llega a conocer a su ídolo de la canción protesta setentera y acaba esposando a su hija, tras una gira con él cuando todos le pensaban muerto? Esa sería la trama de una plausible adaptación para un drama de ficción. Mientras tanto, la inteligente vuelta de tureca de este realizador sueco bregado en años de audiencias televisivas complicadas y cocinar el chocolate del loro, nos la da con queso (o azúcar) y lo que parece la “histora jamás contada de Rodríguez” es más bien la historia no contada.

Las intervenciones de Rodríguez en la película apenas revelan nada de su vida en todos aquellos años de invisibilidad, ni las consecuencias de su redescubrimiento, o la mera curiosidad de si ha compuesto nuevas canciones, las ha grabado, se ha complicado con las drogas, o vaya usted a saber. Solamente habla de lo que tiene que ver con… nuestro amigo Sugar. Nos ahorran hechos definitivos como que los verdaderos redescubridores de Rodríguez fueron los australianos. Según recoge algo tan sencillo como Wikipedia un sello aussie llamado Blue Goose Music “compró los derechos para Australia de su catálogo, a mediados de los años 70. El sello reeditó sus dos álbumes de estudio más un álbum compilación, At His Best, que incluía grabaciones inéditas de 1976, tales como Can’t Get Away, I’ll Slip Away (una regrabación de su primer sencillo) y Street Boy. Sin el conocimiento de Rodríguez, se convirtió en disco de platino en Sudáfrica, donde alcanzó estatus de músico de culto”. A esta ediciones le siguieron una gira por Australia y un álbum grabado en directo: Alive! ¿No se habían enterado en Sudáfrica en 1991? El mundo pre Internet era así. Pero este detalle se lo ahorran en Searching… Como el hecho de que Rodríguez ha regresado a Australia en 2007 y 2010, y el empujón que David Holmes le dió a su emblemático Sugar Man llegando a nuevos públicos (tal vez el propio director del documental).

Sin pretensión de ser malo malote es revelador que no se explicite que las imágenes que aparecen de archivo sobre los conciertos de Rodríguez en Suráfrica son de un documental grabado en 1998: Dead Men Don’t Tour. . O el intento fallido de biopic llamado Looking For Jesus (Justine Cohen & Tyrone Rubin), también basado en la conexión sudafricana y Stephen Sugar… ¿Más omisiones? El tipo incluso se presentó a las elecciones para la alcadía de Detroit. Muy escondido no estaba.

¿Convierte todo esto y más a Searching… en una mala película? No. Resulta tan entretenida como lo pueda ser Lincoln, con los recursos de su género. ¿Es una película mentirosa? Por omisión lo es, y por buscar a cualquier precio forjar una historia mítica que ya se había escrito en varios frentes. Pero hay un final feliz: Rodriguez hace más conciertos que nunca (el 8 de julio estará en Barcelona), y a sus 70 años el hombre se lo merece. Me queda eso sí la gran pregunta: ¿no volvió a hacer más canciones nunca jamás en todos aquellos años, ni en sus resurgimientos de los 70, los ochenta, los noventa y los 2010? La verdad está ahí afuera…

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2 comentarios en “Rodríguez y el año del azúcar (documental)

  1. Fantástico trabajo de investigación!!
    Pero se sabe de verdad por qué canceló su actuación del Primavera?
    Abrazos!

    1. La nota oficial explica que por motivos de salud, que a los 70 años, es bastante plausible. Gracias por el comentario.

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