Koch, la censura y la masa

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Uno de los aspectos más poderosos del empoderamiento ciudadano que ha supuesto el movimiento crowd en su faceta capitalista, también conocida como crowdfunding, es el tremendo potencial que tiene para detener la censura. El lado más combativo y comprometido del género documental ha tenido que pelear desde sus inicios con el poder y la influencia de las altas esferas políticas, financieras y empresariales que obviamente no quieren que se desvelen, denuncien y tal vez detengan sus mecanismos de dominación, control y sometimiento social. Esto sucede no solamente por acción directa, sino de manera más sutil a través del uso y dependencia que tienen los medios de comunicación de masas con la publicididad de aquellos a quienes critica, y de forma más sutil a través de las donaciones y contribuciones no solamente a partidos políticos sino precisamente a los medios a los que los documentales dotan de contenido. Pero esto puede haber acabado gracias a nuestro poder ciudadano más básico: la unión.

Mientras en Europa, y en España de forma más evidente, seguimos peleando y desacreditando la independencia o el bienestar de los creadores por su supuesta dependencia clientelista de las subvenciones públicas – tema jugoso donde los haya para un documental de verdad que nos saque de un bloqueo que sólo beneficia a los más poderosos – el pulso democrático entre la información y el poder se está viviendo en EE.UU. con ejemplos como los que denuncia el documental Citizen Koch. Un largometraje impulsado por los reputados cineastas documentales Carl Deal y Tia Lessin que se resume con el lema “una película sobre el dinero, el poder y la democracia”. Que traducido a un ¿de qué va la película? nos lleva a una investigación y denuncia de cómo la influencia del dinero en la política estadounidense se traduce en consecuencias reales del día a día de los norteamericanos. Ah, pero no sólo los norteamericanos, como estamos viviendo en nuestra convulsa actualidad española repleta de donaciones secretas, cuentas bancarias en Suiza, sobresueldos a cambio de favores y leyes que ayudan a las grandes empresas (donantes de partidos) a seguir ganando más (véase la factura de electricidad).

Pero lo que de arranque podía ser un excelente documental de investigación (por parte del tandem directorial responsable de Trouble The Water) se ha convertido al cabo de unos meses en el último ejemplo de censura y poder empresarial sobre los medios. Porque a pesar de haber cerrado el apoyo de la televisión pública norteamericna PBS para la producción de este documental, y tras semanas de presión por parte del señor Koch mencionado en el título, cuando el film estaba en las fases finales de postproducción, PBS retiró el apoyo y el compromiso de financiación: 150 mil dólares. El último episodio de una temporada caliente de pulsos entre poderosos como Koch, clanes de millonarios como los habitantes del 740 Park Avenue, y las consecuencias reales de las donaciones filantrópicas de estos vecinos ricos a canales de televisión de servicio público como PBS. Algo perfectamente explicado en el magnífico reportaje de Jane Meyer en The New Yorker, y por los directores de Citizen Koch.

¿Qué se podía hacer ante una intervención censora tan violenta? ¿Cómo sacar adelante esa producción sin una cantidad de dinero tan enorme como la que se había comprometido, además del daño que suponía a la hora de difundir el film acabado ya que PBS sigue siendo el canal de televisión estadounidense con mayor audiencia en el país? Lo que antes hubiera sido una herida mortal tanto para la continuidad de la película como de sus creadores se ha conseguido parar. Gracias al poder de la masa.

El pasado 9 de julio los directores del proyecto documental Citizen Koch lanzaron en Kickstarter una petición para co-financiar 75 mil dólares, o lo que supone cubrir una fase importante del trabajo final de documental: la mezcla de sonido, la corrección de color, los derechos de uso de imágenes de archivo, las licencias de uso de música, y los costes de distribución que supondrá no contar con PBS y tener que hacerlo por un canal multipltaforma (que combinará online, exhibiciones públicas en pequeñas comunidades o centros educativos así como en un formato físico como el DVD). Me sumé a esta petición en sus primeras 24 horas, cuando ya se habían comprometido casi 17mil dólares y más de 300 apoyos. A fecha de hoy, cuando aún quedan 16 días de campaña, han conseguido la contribución de casi 2500 financiadores, rebasando su petición inicial de 75 mil dólares ¡hasta los 125 mil actuales!. Lo que hace prever un apoyo aún más fuerte, porque a diferencia de algunas campañas españolas y sus financiadores – aún verdes en el valor de lo colaborativo -, los kickstarters siguen apoyando aunque hayas conseguido tu objetivo inicial.

Hay muchos aspectos que sirven para la inspiración y el aprendizaje en esta campaña. Por un lado, el desglose de recompensas escogido ha sabido diferenciar muy bien una trama de apoyo simpatizante que no necesita una recompensa material (casi 900 financiadores, que han aportado entre 5 y 25 dólares), y una horquilla generosa para la pre-compra del dvd que aportando entre 75 y 150 dólares han contribuido a la alianza con el proyecto y han reservado su ejemplar doméstico del documental. Por otro lado, los cineastas han estado trabajando sin parar creando comunidades de apoyo y futuros espectadores con numerosos eventos en los que se ha exhibido la copia de festival, y en los que se ha obtenido apoyo de medios y canales de todo tipo. Ideas muy claras y buenas energías colborativas: una mina de oro.

Para los documentalistas del resto del mundo este y otros casos deben de servir para inspirarles a hacer trabajos audiovisuales independientes, comprometidos y necesarios sin sentir el aliento represor de aquellos que usan su poder económico para que no se cuente la verdad. En el caso concreto de España me encantaría empezar a ver más documentales políticos y sociales gestados desde un buen uso del crowdfunding que les consienta a ellos contar su historia y a todos los demás compartirla como lo que en última instancia son: nuestro bien común.

CITIZEN KOCH Trailer from Elsewhere Films on Vimeo.

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