Del transmedia al transmiedo, o cómo sobrevivir en Zombieland

El pasado jueves por la tarde he participado en las Jornadas Técnicas que el festival de documentales ExtremaDOC de Cáceres ha incorporado a sus actividades. Se trata de un paso adelante en el empecinado trabajo que Docus Extremadura-Europa viene realizando por la difusión del cine documental y de los profesionales vinculados a este género en la Comunidad Autónoma de Extremadura, como únicos supervivientes de la difunta asociación DOCUS, y sus ramas DOCUS Andalucía y DOCUS Madrid, en las que estuve activamente involucrado desde su génesis. Acabé sumado al cartel de encuentros y charlas del festival por una cancelación de última hora por parte de Gonzalo Martín (Director asociado de Territorio Creativo, media blogger y compañero de la etapa de vida activa de DOCUS). Se trataba de hablar de nuevas vías de negocio en la industria del entretenimiento, y de paso ahondar en los espasmos y rumor que genera entre los profesionales conceptos como la narrativa transmedia, la innovación y el impacto de las nuevas tecnologías en el mercado. Lo que traducido a mi manera de pensar supuso acabar hablando de zombies y otros miedos de principio de siglo.

Como persona que ha tenido y tiene que manejarse entre las tendencias del marketing, la comunicación publicitaria y los canales online (sea hablando de contenidos, de estrategias o de interacción en redes sociales) hace tiempo que escucho hablar a mi alrededor de transmedia, a menudo con fruición nerviosa. Es un ejemplo más de como una herramienta y manera de enriquecer los proyectos de comunicación se convierte en un fin en sí mismo. Así como algunos clientes de agencia sueltan alegramente en las reuniones que “hay que generar contenido”, te preguntan si vas a grabar su vídeo con una 5D, o si se va a hacer “una estrategia transmedia”. En mi cabeza, automáticamente, hace tiempo que salta un resorte: ¡sálvese quien pueda! ¿Por qué? Pues porque son claros síntomas de lo que he bautizado como el transmiedo.

zombiesGracias a la amable invitación de ExtremaDOC y de Fundecyt, el grupito que se acercó ayer a las prometedoras instalaciones del Embarcadero cacereño pudo destripar conmigo algunos de los terrores que andan sueltos desde la irrupción de ese cuento de terror llamado “Entertainment is DEAD” (no confundir con la banda del mismo nombre). Esa película de monstruitos con la que pretenden paralizarnos en cuerpo y alma con un paisaje apocalíptico de sangre y vísceras desatadas por una masa espectadora enfurecida y hambrienta de piratería, robo y asesinato de todo el que tenga que ver con esa idealizada industria del entretenimiento. Un cuento para no dormir que presenta como zombies a quienes no lo son, supervivientes a quienes están moribundos, y muertos a los que más vivos están.

Y tú, ¿qué eres?

Pues ni media ni miedo. Aquí tenemos una alteración de roles bastante absurda por culpa, como poco, de una industria perezosa y carcamal (generalizar es malo: bien saben los que han escapado que no va con ellos), que sigue mirando con desconfianza a los que fueron siempre sus aliados naturales: los consumidores. Una masa profesional que paralizada por sus terrores nocturnos no ha sabido pasar al otro lado (trans) de sus miedos. Con un tremendo ejercicio negacionista pretende explicar que el entretenimiento no es global, no es social y mucho menos participativo. Ellos, antiguos líderes supremos a la hora de decidir qué debíamos consumir, caen como moscas y son incapaces tan siquiera de trasmutarse en supervivientes.

Explicada la gracieta, compartíamos durante esta sesión (titulada precisamente ¡Sálvese quién pueda!) cómo el pulso entre la industria y el entretenimiento está provocando una generación de usuarios industria (esos canales de YouTube que atraen millones de vistas, como El RubiusOMG), una marea de usuarios productores (volcados en el crowdfunding), y sobre todo una marejada de muertos, moribundos y zombies. Os recomiendo asomaros a la presentación al completo que acompaña estas líneas para identificar algunas posibles categorías…

Está claro que la única regla para él éxito es aceptar nuestros NPIs: nadie sabe nada. Pero según vamos sabiendo cosas, conviene asomarse a las fantásticas reglas de superviviencia de Zombieland y aplicarlas, queridos colegas profesionales, en lo que más nos toca. Siempre y cuando queramos seguir comunicando con los vivos… Porque si lo haces con una medium, es porque estás más que muerto.

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