Asco y miedo en las torres del Calderón

 

Vaya por delante: soy persona, ciudadano, madrileño, vecino de Puerta del Ángel y socio del Atlético de Madrid. En ese orden. Aparte de muchas cosas más, claro. Pero aunque esos cinco puntos cardinales no me los haya inspirado la cabalística o el tarot, a diferencia de la llamada Operación Mahou-Calderón, el estado en el que me encuentro viene alimentado de esa suma de caracteres. Y no es imprescindible cumplirlas todas o alguna de ellas para entender que la aprobación por parte del Ayuntamiento de Madrid, en su Comisión de Urbanismo y Vivienda, del desarrollo urbanístico de los terrenos del Vicente Calderón y de Mahou es repugnante. Y no queremos ni debemos pensar que es imparable.

Estamos ante una trama magnífica de intereses políticos y empresariales que nos recuerdan abiertamente a la cascada de influencias, gangsterismo, avaricia y desprecio que viene protagonizando la actualidad social con los casos Gürtel, Púnica, Fabra, Monago, Matas, Noos y una larga lista que con buen estómago se puede revisar en este listado. Resulta aún más irritante observar cómo, en medio de un fragor ciudadano de hartazgo y rabia frente los enriquecimientos salvajes, las alianzas criminales, los pelotazos inmobiliarios de una bochornosa lista de gobiernos municipales de bandera PP, el Ayuntamiento de Madrid intenta acelerar las cuentas pendientes con amiguetes y pactos de cheque oro en la recta final hacia las Elecciones Municipales de 2015. El próximo miércoles 26 de noviembre es de esperar que el PPRI (Plan Parcial de Reforma Interior del ámbito Mahou-Calderón) sea aprobado en el Pleno Municipal con la mayoría absoluta del Partido Popular. Por encima de las demandas transmitidas tanto por la oposición, los vecinos de la zona, organizaciones como Ecologistas en Acción, las más de 60 mil firmas en contra recogidas en la plataforma Change, y las sentencias emitidas por el Tribunal Superior de Justicia de Madrid que afectan directamente aspectos clave del plan (como la altura de edificabilidad, que no podría superar las cuatro plantas de altura). Y lo más importante: pasándose por la gaviota su propio lema de austeridad en tiempos de crisis, ya que la supuesta gratuidad de la operación de enterramiento de la M-30, demolición del Estadio Vicente Calderón y cierre de Madrid Río (promovidos por FCC) serán una tajada a las arcas municipales de al menos 60 millones de euros más IVA. Pero, ¿de cuanto dinero estamos hablando entre agujeros, jardines y pisos nuevos? Según el propio PPRI sería nada menos que un negocio de 393,75 millones de euros. ¿Entendemos las prisas?

El ovillo de sospechas, tramas, trampas, silencios y engaños es tan largo que sería agotador enumerar aquí. En las noticias aparecidas la semana pasada se ha hecho énfasis en uno de los aspectos más excéntricos del plan: la inclusión de un argumento de numerología por el que se defiende que el proyecto urbanístico sean cinco torres puesto que el número cinco “representa la inteligencia, lo sagrado, la luz, la salud”. Cinco pelotazos con los que sin ser muy tonto vienen soñando unos cuantos tahúres agazapados detrás de algo tan insostenible como dos torres gemelas de 36 pisos al borde del río Manzanares, en una zona en la que los vecinos exigen innumerables mejoras de servicios. La realidad es que esto es el penúltimo capítulo de una jugada desastrosa en la que se metieron Ayuntamiento, Mahou, Atlético de Madrid y FCC a cuenta de la bicoca de los (fallidos) Juegos Olímpicos de Madrid. Aquí un refresco de memoria. Fracasado el plan inicial, firmados los acuerdos de terrenos (con la Fábrica Mahou completamente desaparecida), adelantados los millones, con la luz política al final de un túnel de dominación del PP durante años, esto es un grito de “sálvemonos mientras podamos”.

Es un escándalo que se llegara tan lejos en la alianza Atlético-Mahou-Ayuntamiento, que se desoyera a la ciudadanía (señores, siguen sin entender que ustedes, gobernantes, son empleados nuestros), se ignoraran los estudios y recomendaciones técnicas (hay un arquitecto Pritzker detrás de cada PPsoe), las alegaciones ecologistas, se ahonde en la macro deuda pública de Madrid (más de 6000 millones de euros), y se condene a los inminentes nuevos gobiernos municipales (las torres estarían acabadas hacia el 2023)  con una deuda y un proyecto indecente que en sus primeras horas nos devuelve a la nostalgia de las burbujas inmobiliarias.

Tal y como decía al principio, soy una combinación de seres. No me interesan las ventajas que podría sacar la sociedad deportiva del Atlético de Madrid: exijo que se haga con trasparencia y honestidad, sin mirar a las torres de otros. Quiero un barrio y una zona Madrid Río sin pelotazos ni especulación ni regalos a los mismos vampiros de siempre. Como madrileño, persona y ciudadano comprometido puedo asegurar que haré todo lo que esté en mi mano por impedir este nuevo escupitajo a la cara de la gente honrada que paga los sueldos y privilegios de los que deben trabajar para nuestro futuro. Espero vuestro apoyo.

  • Convocada una concentración de protesta frente al Ayuntamiento el miércoles 26 de noviembre, a las 930 de la mañana, en la Calle Montalban, zona de acceso de los concejales al Consistorio. Más información en Facebook y Twitter

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