Ruz-Bárcenas

Toda la verdad. Asistir a esta maravillosa creación escénica es empaparse de verdad. Verdad actoral, verdad política, verdad teatral, verdad ciudadana, verdad social, verdad humana… En una hora de diálogo entre el investigado Bárcenas y el investigador Ruz, interpretados por Pedro Casablanc y Manolo Solo respectivamente, desfila ante nosotros el hedor insoportable de la Gran Mentira orquestada por el Partido Popular dentro y fuera del Gobierno de España. El pestazo corrupto de favores, bolsas y sobres forrados de billetes de 500 euros, el mafioseo indiscriminado puesto en pie entre empresas, cargos públicos, representantes políticos y todo el que se arrimara a la estufa de la Calle Génova 13. Sin ficciones, sin añadidos, sin músicas épicas ni truca. Un escenario, un texto acotado que reproduce parte de la declaración real de Luis Bárcenas el 15 julio de 2013 ante el Juez Ruz, y un acto de sinceridad por despecho. Lo que en Italia llaman un pentito, un arrepentido de la mafia que tira de la manta desvelando datos a las autoridades judiciales para mejorar su posible enjuiciamiento y condena. Un retrato feroz en forma de teatro documental que vuela y se instala con rabia y risas muy dentro de ti.

Son cuatro talentos iluminados y firmes los que se han aliado en esta pieza estrenada en mayo de 2014 y que ha regresado estos días al Teatro del Barrio de Lavapiés (hasta el domingo 19 de abril). A los mencionados Casablanc y Solo hay que aupar en honores al autor de la dramaturgia, Jordi Casanovas, y al director Alberto San Juan, que es además el capitán de esa cooperativa social que manda zarpazos callados desde el múltiple escenario de la antigua Sala Triángulo. De inicio, la audacia de seleccionar 55 minutos que resumen cinco horas de interrogatorio y que iluminan de un vistazo el hedor insoportable de una hidra corrupta que sigue en pie, recogiendo incluso votos, estos mismos días. Una máquina de favores que identifica Bárcenas con pasmosa tranquilidad y chulería, subrayando lo que considera se hacía de manera ilegal y lo que solamente era ayudar a los que a su vez ayudaban al Partido. Sale Rajoy, entra Tony Soprano. Cajas fuepapelesbarcenasrtes con dinero subiendo y bajando por ascensores y pasillos, los sobres de cada mes, los papeles contables destruidos en los despachos, las comilonas, las campañas electorales, y una acción confesora desatada solamente por el enfado de un criminal evasor que se ve acosado y decide hablar. Esto es España, está pasando, lo estás viendo, les siguen votando.

Me resisto a desvelar instantes impagables de esta pieza demoledora y contagiosa, que consigue liberar carcajadas nerviosas por la desfachatez de Bárcenas, los calificativos, el lenguaje verbal y corporal de un tipejo que por si fuera poco está libre en los precisos instantes en que los espectadores ven esta personificación. Ruz respira y parece tragarse las palabras de furia mientras intenta tomar nota y ordenar el laberinto de propinas, evasiones fiscales, ausencia de recibos y todo lo que un partido y sus dirigentes en activo desmienten una y otra vez.

¿Es la verdad de Bárcenas una ficción? ¿Es su verdad una maniobra de escape? ¿Puede ser posible que alguien responda con la rapidez y detalle con que él lo hace fabricando una mentira tan exquisita? Todos sabemos que, salvo algún detalle, esta es la verdad, porque conocemos muchos Bárcenas en muchos frentes. Identificamos ese tono de voz, ese lenguaje seco y violento, ese pensamiento afilado de carroñero, ese pelo engominado y ese traje de molestador físico y mental. Sus hermanos de partido político, pensamiento empresarial, su propio y más íntimo ser se cruzan con nosotros constantemente en los desayunos de los bares, en los bancos, en los departamentos de empresa, en las escaleras de vecinos, en las puertas de los colegios… Cuando les convocan cumplen obedientemente con su rito de obediencia democrática. Votar al sistema que algún día les dará una oportunidad de forrarse y pisotear a los demás. Estar por encima y reírse contándolo, tal y como yo les he oído presumiendo de despedir trabajadores, escaquear impuestos, trampear multas de tráfico, remojar juergas de negocios entre prostitución y drogas, acorralar al que puedan por el mero hecho del goce de su impunidad.

Miras a tu alrededor mientras salimos de esta representación y reconoces los convencidos. Pero, ¿cómo podemos llegar a los cómplices de todo esto? Con una dedicatorias, tal vez. Querido votante del PP: hazte un regalo y escucha lo que se documenta en esta pieza de verdad. Tienes derecho a saber lo que las gaviotas hacen con los sobres… de tus votos.

Si quieres apoyar y amplificar el alcance de esta historia sus creadores quieren convertirla en una película. Se ha convocado una campaña de crowdfunding para recaudar los mínimos fondos necesarios para su producción. B (la película de los papeles de Bárcenas) espera apoyos en Verkami, en este enlace. 

B teaser from b la pelicula on Vimeo.

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