Iglesias Vs Rivera ¿monstruos contra alienígenas?

Tras empezar la temporada con un Iglesias (Julio) tocaba el otro Iglesias (Pablo) que tan buenos resultados ha cosechado en La Sexta, cada día más empeñada en disimular su apego Podemista con calambres de aparente equidad informativa. El formato prometía (debate sin cuestionario previo) aunque el arranque narrativo (una cita en el asiento de atrás de camino a un bar) dio lugar a posibles malentendidos (¿cita a ciegas? ¿se meterán mano? ¿se darán por…?) y algunos patinazos (mi favorito ese “tener que irse al extranjero” algún fin de semana para descansar de la popularidad y los selfies confesado por Baby Rivera). Reducir un mano a mano entre los principales aspirantes a gobernar España a un rifirafe de bar es un poco resbaladizo. Suponemos que el mano a mano Rajoy Vs Sánchez será en una funeraria… En cualquier caso hemos aprendido mucho.

Por mucho que los muertos vivientes del PP y del PSOE se empeñen tanto Podemos como Ciudadanos han dejado de dar miedo. Seguir además retratando a las huestes de Iglesias como unos monstruos no cuela. Seguir dibujando  a los de Ciudadanos como unos frikis pijos, tampoco. Lo que vimos anoche fue el principio de una larga y tranquila enemistad. Aunque bien pensado, si esto fuera una de esas series que tanto nos gustan, justo al final de esta temporada Podemos y Ciudadanos gobernarían juntos. ¿Alguien se atreve a decir que esto no es posible incluso deseable?

El debate grabado y por ende editado que vimos ayer noche en Salvados se cargó nada más empezar la premisa de radicales que tanto conviene colgar a Podemos. Con un Pablo Iglesias un poco lexatinado y un Albert Rivera más bien cafeinado la primera pedrada fue a la frente. Iglesias plantó muy pronto en su boca uno de sus arpones de guerra: que Podemos está de acuerdo en muchas cosas que plantea Ciudadanos, fundamentalmente en el carburante de protesta, y que es más dialogante e integrador. ¿Quién esperaba paciente su turno y no interrumpía? ¿Quién se mostraba nervioso, insolente y burlón? Rivera hacía aspavientos y se echaba para adelante argumentando que el contrato único y la subvención directa a cargo del Estado para que los sueldos sean más altos era su gran medida para atacar el desempleo: he aquí la primera boutade radical de los naranjitos. Iglesias respondió tranquilo pero distante: no se trata de flexibilizar tipos de contrato sino que se trata de garantizar por ley unos sueldos mínimos más altos porque eso afecta a muchos valores, entre ellos los sueldos de integración social. Claro que los dos estaban de acuerdo que para generar empleo hay que generar riqueza, aunque Rivera no plantea subir impuestos para los ricos y sí en cambio bajar impuestos a los que ganan menos. O sea que Rivera de inicio plantea recaudar menos para gastar más en cosas como las ayudas directas a la contratación. Bastante marciano el asunto (y bastante radical).

Nos une lo que nos separa y viceversa

Los dos afirman que debe de haber sanidad y educación gratuita y universal, además de eliminar los colegios concertados con separación por sexos, y quieren hacer pagar el IBI a todos (partidos políticos incluidos). Pues que gran noticia, porque en el peor de los casos si votamos a estos dos cocos ya tenemos cubierta una inmensa carencia. A juzgar por el rápido cuestionario final, acompañado del jocoso pie de foto de Iglesias de que “nos vamos a tener que presentar juntos”, el músculo de cambio y las ideas inspiradoras en temas como la corrupción, los recursos a la Ley de Dependencia, o la igualdad en la Escuela Pública, el ping pong se resumía en un “Sí” o “No” claros por parte de Iglesias, y un desfile de “pero…” muy inquietante en la boca de Rivera. A saber que Ciudadanos no derogará por completo la Ley Mordaza, no cerrará los Centros de Internamiento de Extranjerosno reformará el Senado, no prohibirá el Toro de la Vega bajo la premisa de todos o ninguno (que siempre es ninguno si eres amante de los toros como Rivera), no acercará los presos de ETA a sus familiares, no ve la necesidad de condenar explícitamente el franquismo, y no está a favor del referéndum en Cataluña. Bastante radicalidad marciana y bastante mano blanda en Podemos.

706Curiosamente – en una vuelta más de la traducción deportiva de la política – los amantes del Twitter decidían en público quién era el ganador y el perdedor. Rivera apabullaba a Iglesias y le vencía. Debate atolondrado que ha seguido en la jornada de hoy. ¿Hace falta recordar la estrategia de Rocky de ganar perdiendo? Una vez más se demuestra lo alejados que estamos, como sociedad, de un diálogo político de verdad: centrado en las ideas, los valores y el reparto de poderes. Basta poner como ejemplo la manera en la que se manejó el asunto de las alianzas y relaciones bancarias de cada partido. Aunque Rivera intente convencernos de que la crisis y el rescate español vinieron por la banca pública – no sabemos si oculta algo que aprendió durante sus años en La Caixa -, cuando lo que sí conocemos es que entidades como BBVA han estado al frente de los desahucios crueles que han protagonizado estos años y aún lo hacen, mientras se han beneficiado de un cheque en blanco para limpiar sus contabilidades y han perdonado cantidades escandalosas a grandes partidos. Que BBVA manifieste su amor por Rivera, y que éste exprese su honestidad pidiendo créditos y pagándolos no tranquiliza ni al más dormido. ¿Qué pasará cuando no los pueda pagar? Sacar un 10 en Trasparencia Internacional fue una respuesta repelente de patio de instituto frente a un Podemos que no ha pedido ni un sólo crédito. O sea, 10 en independencia nacional.

¿Que hiciste en el 11M?

La pregunta nada inocente resultó un excelente photocall político para estos dos rompesistemas.  Rivera no tuvo ningún pudor en afirmar que PP y PSOE le habían abochornado, uno mintiendo y manipulando la información para sacar beneficio electoral con un supuesto ataque de ETA,  y el otro removiendo el ambiente para derrocar al PP. Iglesias lo resumió en simple “yo estuve protestando en la Calle Génova contra el PP”, lo que me consta porque yo también estaba grabando imágenes para mi participación en el documental colectivo Madrid 11M. Todos íbamos en ese tren. Iglesias no aprovechó la ocasion ayer para recordar su autoría confesa del famoso Pásalo que llevó precisamente a la vigilia callejera contra el Gobierno PP.

En uno de los momentos decisivos esa afinidad distante se elevó a lo más alto. ¿Qué harían estos dos señores para desencallar el abuso mafioso de las grandes compañías eléctricas, y para avanzar hacia la energía renovable? Rivera amenaza con multas, que es como pedirle calderilla a un traficante de drogas. Dinero es lo que tienen y pueden pagar, esquivar y extorsionar. Amenazarles con retirar su licencia de negocio, y hacerlo, es lo único que puede detenerlos. Quizás sea éste uno de los hitos radicales que permanecen de la rabia espumosa podemista que conectó masivamente con los españoles. Entonces, ¿si es lo que todos queremos porqué rebajar esa furia y cambiar vasallos que ya se presentan muy obedientes? Se presenta una campaña que va a elevar y defenestrar por partes iguales.

En un momento de emergencia social con una tercera parte de los españoles viviendo en círculos de pobreza, con el empleo atascado en provisionalidad, sueldos bajos y represión, con la Educación y la Sanidad en su peor momento creo sinceramente que necesitamos almas radicales y buenos gestores.

Necesitamos todo lo bueno que hemos visto en este par de monstruos alienígenas y la valentía para acompañarles y corregir lo que no nos representa. Esto no es la Champions ni un derby de Liga ni una pachanga de parque. A Podemos hay que reconocerle un esfuerzo de pragmatismo y serenidad para no seguir dando puñetazos en la mesa, a la vez que agradecer su rebeldía ante todo lo que nos disguta y nos hiere en la España corrupta, pobre, capillita, militarizada, clasista que ha germinado en tan sólo cuatro años de PP. A Ciudadanos hay que recordarles su obligación de trabajar para todos y superar su racismo benigno, agradecer su compromiso científico con las cuentas y los Excel, alentar su incipiente espíritu social, suavizar su prepotencia de Emprendedor start-up con cuatro masters. Os queda y nos queda mucho trabajo así que conviene quedarse con las coincidencias, elegir aquello con lo que uno se identifica más en cuanto a valores (radicales transformadores o gestores administrativos) y fijar el foco con los que ya no queremos ver ni en pintura. Eso sí, amigos de Podemos, igual que con la película que da título a este texto, si eres monstruo no puedes ser buenrollista y toca sacar los dientes. El centro a menudo es la mitad de ninguna parte.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s