No a la Guerra

No a la guerra antiyihadista. No a la venganza de Estado disfrazada de respuesta proporcionada. No a la incapacidad política de temporeros de Estado con gatillo fácil. No a la guerra de bombardeos salvapatrias. No a la Guerra de Siria, Irak, Irán, Ucrania, Libia, Gaza, Cisjordania, Líbano, Kuwait, Kenya, Congo… No a los frentes de aquellas y estas guerras, ni por supuesto a los suicidas, los lobos solitarios, comandos, ni a los mártires. No tampoco a los Jefes de Estado lentos en proteger y rápidos en ajusticiar. No al bloqueo de fronteras y refugiados. No a la caza de creyentes o mezquitas o sinagogas o altares o cementerios. No al escaparate comercial de constructores y distribuidores de armas, no a los Gobiernos a porcentaje en la sangre y la muerte. No a la Guerra con esta Europa, esta España, esta Francia, esta Alemania, esta USA o este Obama. Ni un paso más hacia la muerte o la sangre de un inocente. De una vez por todas: NO A VUESTRA GUERRA.

No hemos escuchado las palabras que necesitábamos. No hemos escuchado una disculpa de quiénes deben protegernos y no lo hicieron. De quienes deben trabajar por la paz, el futuro, el entendimiento y la alianza de naciones. Seguimos aupados en la espiral de muertes y sufrimiento de los pueblos desencadenada en la Guerra del Golfo, pero ya incluso antes en la Guerra de Irán contra Irak, o quizás desde la Guerra de los Seis Días o quizás… desde siempre. No estáis haciendo vuestro trabajo, entumecidos presidentes, primeros ministros y jefes de estado del Occidente de principios del Siglo 21. Vuestra diplomacia ha fallecido porque no ha sabido despertar del sueño de la extinta Guerra Fría. ¿Tenéis alguna idea de adonde vamos? ¿Hasta donde va a llegar vuestra miserable insensibilidad ante los pueblos enfrentados por un tablero de geopolítica mohosa? Volved a casa, estáis despedidos, no nos servís.

Porque por ejemplo no hemos escuchado en la boca de Hollande el imprescindible respeto a la diversidad con los ciudadanos franceses de creencia musulmana, su protección ante un desbocado maniqueísmo que lo mezcla todo para crear malos y buenos de videojuego. Ha faltado un gesto de sincera hermandad con la población francesa y europea a la que se mete en el saco fundamentalista por una gravísima torpeza política. Lo primero que Europa debería decir a todos los ciudadanos y especialmente a quienes pudieran ser germen de extremismos es que estamos unidos. Queremos a nuestros conciudadanos musulmanes y no nos separarán, porque trabajaremos nuestra diferencias en el diálogo de la razón, no el pulso del terrorismo contra los bombardeos y las invasiones.

Hemos perdido a 130 de los nuestros en París, pero es que los 224 del vuelo derribado en Egipto también son de los nuestros, y los 43 asesinados en Líbano el jueves 12, y los 26 de Bagdad del mismo viernes… Son de los nuestros, porque así se lo hicimos saber al acudir a liberarles, los más de 17000 civiles muertos en Irak sólo en 2014. Y los 148 estudiantes asesinados en Kenya en el mes de abril… ¿Dónde están los avatares de Facebook con la bandera iraquí? ¿Exagero? Hace falta exagerar muy poco para lavar los cerebros de jóvenes entrenados en la propaganda de ISIS y presentarnos a ti y a mí como el rostro del enemigo, un enemigo de copas y bailes un viernes noche cualquiera, incluso aglomerado frente al fútbol. ¿En qué hemos fallado, se preguntan algunos ante las cámaras en las calles de París, para que veinteañeros como los de los comandos que han atacado este viernes pasado se transformaran en el enemigo interior? Hemos fallado con nuestra insensibilidad y la mediocridad cruel de algunos de nuestros políticos.

Por supuesto que no vamos a ceder ante la presión terrorista y se les debe perseguir y encarcelar, trabajar duro para que sigamos parando su zarpazo de muerte. Pero queremos otra conversación. Estamos cansados de escuchar soluciones viejas y fallidas ante problemas nuevos. Aún peor es vivir en un país como España con un Presidente de Gobierno lento en todo, en solidarizarse, en comunicar la posición de España y sobre todo en trabajar cuando le toca estar a la altura, lejos de su gran frase-aportación a la política de estado: “vamos a esperar un poco a ver…”. Lo que esperamos es que te vayas, que te dejes de pactos oportunistas y proponer soluciones de altura, como lo han hecho inmediatamente desde Podemos en menos de 24 horas. ¿No es la única muestra de sensatez que hemos escuchado frente a la llamada cavernícola a las armas de gentiles, tertulianos y acomodaticios?

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Francia ha dado vía rápida a su venganza ilegal, burlándose de la legalidad internacional al atacar un Estado Islámico inexistente (geográficamente) y adentrarse con sus cazas en un país que no le ha atacado. No es tiempo de abrazar banderas ni envalentonarse como Merkel diciendo “responderemos”. ¿Si ya sabemos que más bombardeos y más ataques empeorarán las cosas porque insistimos en avivar un fuego que puede traer más ataques terroristas? Tampoco es tiempo de arquitecturas verbales como las de Alberto Garzón para evitar propuestas concretas. Es tiempo de razón y sobre todo de paz. Es tiempo de reconocer que la marginación y la pobreza germina más fundamentalísmos que Mahoma, y que como bien dice Chomsky la única manera de parar el terrorismo es dejando de participar en él.

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Imagen portada: http://7-themes.com

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2 comentarios en “No a la Guerra

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