Santa Fiesta: rebeldía y masa creadora

Una de las sensaciones más maravillosas de cuantas existen es lograr tus objetivos. Aún más si esto ha sido posible gracias al trabajo, corazón y dedicación de un colectivo de personas entregadas a la misma causa. Imagina cómo te sientes cuando han sido cientos de colaboradores y trabajadores de todo el mundo los que se unieron para sacar adelante tu sueño. Pues esta es la historia de Santa Fiesta y su combinación de mecenazgo social, cine colaborativo, comunicación de impacto y producción rebelde. 

Es el tercer verano de trabajo con mi película Santa Fiesta. Tras el primer estío inmersos en el rodaje, y ya en el segundo ocupados con la post-producción y la micro-financiación, ha llegado el verano de la exhibición. La película se ha ido estrenando en salas por varias ciudades (Madrid, Barcelona, Valencia y ahora Toledo) a través de la plataforma de cine bajo demanda Screenly, y el 7 de julio se estrenaba mundialmente por streaming en Feelmakers. Es sin duda el momento de los agradecimientos y el análisis sobre el trabajo hecho, pero además es el aterrizaje de una parte importante del proyecto. Trascender la mera vida cinematográfica y cultural de una película, por no hablar de la que le corresponde como objeto de consumo, para volar en las manos de la sociedad como posible herramienta de transformación, al menos de diálogo y reflexión. Pero es que aún hay algo más: compartir el conocimiento, deseo con el que nace la serie de talleres denominados Supercine. Porque al final hay otra manera de sacar adelante las películas con respeto a tu libertad creativa e independencia.

La pasta o la masa

Cuando en enero de 2014 diseñé el plan de producción que tendría Santa Fiesta ya incorporaba una campaña de crowdfunding. No fue una decisión de emergencia para salvar su financiación. Así lo transmití al equipo de profesionales que se fue sumando para iniciar el rodaje en mayo de ese año, y así lo explicaba en las reuniones que tuve con las productoras a las que invité a participar en el documental, así como a los canales de televisión. En realidad había un diseño crowd para muchos aspectos: comunicación, co-creación, financiación, distribución, alcance… Curiosamente, en algunas de estas visitas, mencionar crowdfunding arrugaba caras. Revoloteaba enseguida el aroma de rechazo de algo que se sigue viendo como sinónimo de amateurismo, hippismo o perroflautismo. El españolismo adora sus -ismos. Claro que cuando más tarde se presentaba un presupuesto profesional, aún siendo de bajo coste, las preguntas inmediatas eran si tenías o no subvención pública de algún tipo o el apoyo de alguna cadena de televisión. Porque en España no existe cine sin Ministerio de Cultura o televisiones (más aún en el caso de los documentales). O hasta ahora era el reducto de cine experimental, marginal, autoexcluido. Pero ya se acabó, aunque acabamos de empezar. Basta un dato: en elcrowdfunding_1 año 2013, en EE.UU. el capital generado por crowdfunding dedicado a proyectos culturales ha superado ya la partida (140 millones de dólares) del National Endowment for the Arts, la entidad federal más parecida a nuestro Ministerio de Cultura (que me resisto a llamar también del Deporte y la Educación, que deberían tener sus ministerios).

Convendría explicar brevemente que si te estás planteando producir un largometraje documental dirigido a salas de cine, el Ministerio de Cultura exige que tu película tendrá que costar como mínimo 400,000€ y estrenarse al menos en siete salas. Presupuestos que tendrás que demostrar y si no eres un rufián deberían de ser reales. Teniendo en cuenta que no vas a ver un céntimo de las ayudas, por muy pequeñas o grandes que sean, hasta bien acabada la película, las subvenciones no son ningún chollo. A las claras te obliga a producir cine caro y engordar los números. Teniendo en cuenta que nuestro presupuesto según tarifas de profesionales y empresas no llegaba a los 170,000€ esta vía quedaba descartada. Sobre todo porque al final se podía hacer por menos de 50,000€ (cifra tramposa cuando el productor y el director que soy yo no han visto ni un euro).

Por otro lado, tus posibles coproductores te propondrán una de estas vías. Ayudarte a buscar el dinero que ellos tampoco tienen en las ventanillas habituales (subvenciones, televisiones, mercados de coproducción, foros) o adelantar una parte de tus inminentes necesidades a cambio de porcentajes de beneficio, reducción de sueldos (generalmente directores que renuncian a su sueldo) y otras cesiones. En el caso de Santa Fiesta no queríamos perder el tiempo en ventanillas ni pudimos encontrar una sola productora dispuesta a adelantar tan siquiera 6000€ con los que arrancar el rodaje. En condiciones normales el proyecto se habría guardado en un cajón y la película no se habría hecho. Tal y como había sucedido con mis dos proyectos anteriores. Pero esta vez no lo iba a consentir. Sabía que este documental ObeyRiseAboveFisttenía que hacerse costara lo que costara, tenía una visión, un plan, y la experiencia compartida por tod_s aquell_s que habían sacado adelante films independientes a través del apoyo de sus futuros espectadores, como es el caso de L´endemá, documental sobre la consulta de independencia de Cataluña que recaudó 350 mil Euros en su campaña de Verkami.

Un tesoro llamado insumisión

Hacer cine, crear cultura, son caminos tremendamente difíciles, arriesgados, sofisticados teniendo siempre muy presente que son actividades intelectuales que nada tienen que ver con la infinidad de trabajos miserables, frustrantes, mal pagados con los que nuestro tiempo ha decidido emplear a la población. Nada te obliga a dedicar dos o tres años de tu vida para hacer realidad una hora y media de entretenimiento o información para las masas, tal vez para una minoría. Pero, ya que lo vas a hacer, cada día estoy más convencido de que si diriges tu mirada a un objetivo social debes trabajar muy conectado con tu comunidad, haciéndoles participar. Esto fue precisamente lo que me dio empuje y determinación para rebelarme y hacer mi película. Rodeado de un pequeño grupo de ilusionados guerrilleros decidimos saltarnos un montón de reglas y de paso demostrar que podíamos contar una historia sin concesiones, con independencia, con ambición creativa y aportando una herramienta de cambio.

En cierto modo el cine siempre ha sido una empresa solidaria, una micro-financiación. Nunca hay dinero, si llega es tarde, todo el mundo se rebaja sueldos o lo hace casi gratis, la crisis es eterna y recurrente.

Tal vez nos hemos dejado hechizar por ese lado mercantilista en el que las películas son unidades de consumo, pero capturar realidades es por naturaleza un acto antisocial – especialmente en el cine documental -. Una vez que has retratado vidas, acciones, momentos, será bien difícil negar que sucedieron. Esto mismo nos decíamos durante los doce meses en los que, de vez en cuando, hacíamos kilómetros y nos escondíamos en las fiestas de los pueblos.  No podrán decir que no ha pasado.

Cuando llegó el momento de pedir ayuda, el mes de mayo de 2015, todo y nada era posible. El material capturado, en bruto, era extraordinario. La apuesta que todo el equipo había hecho era superlativa. Tocaba multiplicar fuerzas, pasando de apenas una docena de personas a cientos, tal vez miles. Para ello, prácticamente desde el inicio, se había diseñado un calendario de comunicación, de contenidos editoriales, teasers, fotografías, historias, perfiles de redes sociales, bases de datos, correos en borrador, gráficas… Todo para que al revelar nuestro proyecto fuéramos aceptados por el mundo. Y nos recibió con los brazos abiertos.

Supercine: esto no va de conseguir dinero fácil

Si has pensado recurrir al crowdfunding para conseguir dinero fácil te equivocas. Pero es verdad que si eliges bien lo que pides y lo que ofreces podrás contar con una fuente de financiación casi inmediata. Ya sea para empezar, ya sea para acabar, piensa muy bien cuanto vas a pedir. Es un gran desafío sociocultural porque los españoles somos pésimos negociadores, malos calculadores, torpes gestores de lo material. En general. Pero vas a recibir algo más importante que es una comunidad entorno a tu película, tu trabajo, todo el proceso que tan a menudo conlleva soledad y dudas. Tus mecenas, tus colaboradores, ya sea aportando un euro o cientos van a estar contigo, hablando del proyecto, aconsejándote si lo necesitas, conversando, compartiendo, aplaudiendo. Y no solamente en esta película si no que en todo lo que hagas a partir de ahora.

SupercineSOFAeditLa masa no es idiota, la gente no es masa. Si eres auténtico, honesto, trasparente, educado, abierto, podrás cantar la letra de aquella canción: “somos tus amigos, ya no estarás solo“. Crear y vivir con independencia necesita de muchos aliados, por eso hay que compartir lo vivido y lo aprendido. Devolver lo que recibes transformado en conocimiento.

Supercine nace con la intención de encontrarse y trabajar juntos proyectos de cine crowdfunding, estrategias de comunicación de impacto, caminos de economía colaborativa que refuercen la creación y difusión de proyectos socioculturales. Ya sea en formato de taller colectivo o en otros formatos aquí vais a tener un aliado, dentro y fuera, en fase de semilla o en recolecta. Tiene nombre de juguete, lo sé, pero una vez que se pone en marcha veremos juntos que es una poderosa herramienta. Os espero.

https://www.facebook.com/tallersupercine

cursosupercine@gmail.com

 

 

 

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