Queridos monstruos

Tengo un amigo que ama los monstruos. Se llama Kike Carbajal y compartimos una historia de 15 años. Nos encontramos alrededor de mi documental Aerosol en el que realizó una documentación gráfica de la película que iba más allá de un backstory o un making. Convertía a los protagonistas del cortometraje en retratados hiperrealistas y nos sirvió en bandeja algo más que un reportaje o un material promocional: nos regaló un boletín volante que informaba ampliando la humanidad de los cuatro artistas que participan en el film. Claro que Kike ya pisaba la calle con fuerza, diseñando portadas y fotografiando raperos de la ciudad que nos une: Madrid. Precisamente la ciudad espectral que puebla su primer libro, Somos la calle, que no es otra cosa que un resumen imposible del espectacular trabajo de street photography que lleva comunicando de manera prolífica en su blog Tumblr del mismo nombre.

37211986_2040994175935062_6257304593315659776_o

Quienes hemos trabajado con Kike sabemos que es un tipo callado, de sonrisa en rostro y mirada apacible que esconde su fiereza en el objetivo que lanza como un hombre invisible. Lo suyo no es solamente la captura sniper, y sabe muy bien cómo elevar esos proyectos que solemos llamar de encargo. Un paseo por su web muestra y demuestra que sabe contar en imágenes ideas, marcas, noticias y personas. Por eso no dudé en convocarle para la primera edición de Proyecto Gira (de la omnipresente Coca-Cola), o en esa especie de roadmentary que vivimos con Santa Fiesta, además de otras pequeñas ideas locas que hemos compartido (como el blog de mi barrio accidental Puerta del Angel, o un viaje por Senegal con la Fundación Xaley). Siempre me digo: ¡que suerte tengo de tener a Kike a mi lado!

Pero casi nada se puede comparar con esa monumental labor de zoología social que inició hace pocos años en Madrid. Fiestas, partidos de futbol, shopping, manifestaciones superpoblan sus fotografías que circulan por las comunidades digitales, alentadas por su imparable flujo fotográfico. Algunas incluso ya en decadencia, como sucede con Tumblr (¡maldito Yahoo!). Hasta que llegó el momento de forjar un libro que fijara (¿para la posteridad?) este legado inabarcable. Y es maravilloso.

37300417_2040994172601729_6090164532242546688_o

Somos la calle es un retrato salvaje con un edulcorado irónico muy de la capital.  Según avanzas en sus páginas te va calando el alma agridulce de esta ciudad, que aún lleva muy adentro el esperpento del Callejón del Gato. No busques una postal de temporada, el pastiche facilón de Instagram o menos aún la belleza postmoderna de los guapifeos. Esto es Madrid en carne viva. Rictus duros al pasear por la calle, miradas de sospecha, alegrías hipertrofiadas, físicos imposibles que no encontrarás en tu suplemento dominical. Pero según vas avanzando más y más en esta galería la hipnosis va cediendo frente a la autenticidad, la aceptación y la empatía hacia tu familia, tu gente, tus vecinos, tus compañeros de Rue del Percebe. Porque Kike sabe robar tu alma por un instante pero no la juzga: la besuquea, la acaricia y no ridiculiza, ni siquiera esas señoras que tanto ama retratar.

Así que bienvenido este libro que jamás publicaría Taschen (detalle que tal vez debería usarse como solapa promocional: EL LIBRO QUE JAMÁS PUBLICARÁ TASCHEN). Disfrutemos de la existencia de Kike y su frenesí callejero, que no se limita a Madrid y asalta Japón, Nueva York, Perú, Dakar… y la esquina de tu casa, tu portal, tu estadio, tu manifestación, tu vida.

Bravo compañero.

Somos la calle se puede adquirir ya en Bukinda 

37229572_2040994179268395_6864182716326215680_o

A %d blogueros les gusta esto: