¿Facebook contra Agnès Varda?

El pasado 10 de Abril la red de redes llamada Facebook me consideró lo suficientemente escandaloso para censurarme. Mejor dicho, rebuscó en mi historial y al llegar al 8 de marzo del año pasado (2018) alzó la mano vigilante y me sacó la Roja (en criterio retroactivo). ¿Qué había hecho yo para merecer eso? Según me informaba el sistema – ya que Facebook no pone cara o nombre a sus agentes de la autoridad – “había infringido las normas comunitarias sobre desnudos o actividades sexuales”. Pero, maldita sea, ¿qué había hecho? ¿Me había despelotado en un Facebook Live? ¿Había subido una foto de Bryci dando al botón equivocado? Peor aún, ¿por qué habían tardado un año en darse cuenta?

Ay, amigos, la cosa era mucho peor. En un momento de debilidad, conmemorando la efeméride del Día Internacional de la Mujer, se me había ocurrido compartir un maravilloso cortometraje documental de Agnés Varda titulado “Respuesta de mujeres: nuestro cuerpo, nuestro sexo” (Réponse de femmes: notre corps, notre sexe). Esta bomba incendiaria e inmoral, en Zuckerbergland, es nada más y nada menos que de 1975, cuando fue encargada – junto a otras seis directoras – por la cadena de televisión francesa Antenne 2 (cuando no había suscripciones y toda la tele era en abierto). La idea era responder cinematográficamente a la pregunta “¿Qué es ser mujer?”. Varda, nuestra querida Agnès, respondía de forma irónica, creativa y activista sacudiendo prejuicios y clichés que, por desgracia aún persisten casi 50 años después. Entre ellos el tabú moralista y machista acerca de la representación y presentación del cuerpo femenino (en todas sus etapas y edades). Ah, entonces, ¿se cabreó el vigilante de Facebook por compartir propaganda revolucionaria? No, amigos, fueron las tetas. En especial las tetas y sus correspondientes pezones de dos mujeres mayores que se podía apreciar en la imagen previa del enlace a YouTube.

La tecnología supervisora de Facebook no solamente ha proporcionado una útil herramienta militar de identificación de caras y personas (gracias a nuestro ingenuo taggin’), sino que ahora caza fake news (si es que ellos mismos se lo creen) y contenidos ofensivos (no por fascistas, negacionistas, especistas, sangrientos o criminales) que muestren desnudos o “actividades sexuales”. Es decir, hemos subido el listón y de aquella guerra de los pezones ahora tenemos los cazadesnudos. Sin embargo, la colleja de Facebook te explica porque eres un posteador ofensivo:

Así es. Un desnudo que muestra los genitales es, para la policía moral Facebook, muy poco o nada cultural, social, ni siquiera político. Es sexual, a la altura de cualquier “actividad”. A saber qué lista de actividades manejan. Eso sí, mostrar pezones en una protesta es bienvenido. Entonces, ¿mostrar pezones y sus personas que los llevan, posando, en blanco y negro, con una cierta edad, no es político?

Intenté explicar al agente de guardia, seguramente a miles de kilómetros de mi ordenador, que la cosa no era ni pornográfica ni sexual. Pero no me sirvió de mucho: fueron reincidentes y firmes en su decisión. Les faltó decirme que diera las gracias por no llevarme una multa… Así que pasados unos días después, con un poquito de tiempo, he probado a realizar una nueva entrada del mismo corto. Primero con el enlace a una publicación del documental en Vimeo (aparentemente sin problemas), y luego otra vez con el  mismo enlace censurado de YouTube. Y me llegó la multa: castigado sin publicar.

Obviamente les he reclamado, y como son muy majos te dan la opción de clicar en un botoncito que recoge tu protesta: THIS IS A MISTAKE. Ahora queda esperar, y como es la primera vez que me fichan y no tengo antecedentes en La Red, espero con toda seguridad un rápido indulto. 

Mientras tanto, vean ustedes la maravillosa inmoralidad de Agnès Varda. Genio y figura, hasta la sepultura.

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