Ayer 7 de octubre de 2025, el PSOE ha dado una puñalada trapera a la sociedad española. Lo ha hecho negándole el debate y tramitación de la Iniciativa Popular Legislativa (apoyada por más de 700 mil firmas recogidas por todo el Estado) en la que se pedía derogar la ley -promovida por el Gobierno de mayoría absoluta del PP-, que en 2013 otorgaba a los toros y eventos taurinos la categoría de Bien Cultural, sujeto de promoción y protección. Con su voto de abstención, incapaz de decir sí o no, por miedo a la división interna y entre sus votantes, ayudó a los partidos más ultraconservadores para que no se hable, estudie, argumente y tramite un sentimiento de los españoles: quitar la protección de fondos públicos a la tauromaquia, en todas sus formas, y desvestirla de su entidad como bien cultural a proteger. Les pudo más el miedo táctico que la decencia democrática. Una estrategia que hoy certifica su derrota electoral en las próximas Elecciones Generales, y la descalificación de su emblema progresista Por El Cambio: son poco más que un partido liberal moderado.
La iniciativa ILP que se presentaba ayer para que se debatiera en el Congreso, no es otra cosa que una voz masiva de ciudadanos ejerciendo su derecho a ser oídos y representados en el Congreso de los Diputados, para que el Gobierno actual legisle según lo que se solicita. Que el debate, autorización y elección de la permanencia de corridas y encierros sanguinarios y asesinos, volviera a los ayuntamientos y comunidades autónomas, órganos democráticos más cercanos a la ciudadanía, verdadero reflejo del sentir en valores y progreso. Aunque también lo sea de retroceso, según que fuerzas sean elegidas… Blindar y cerrar algo como la tauromaquia desde el centralismo ya debería de ser motivo suficiente para parar aquella Ley de 2013. Porque lo que la ILP expresa rotundamente es una necesidad social doble: primero, cortar el apoyo financiero y la protección desde el Estado, y segundo, hacerlo porque se trata de un espectáculo rechazado por la mayoría del Estado. Porque frente a las 700 mil firmas apoyando la ILP, sólo 42 mil personas acudieron a los toros entre 2024 y 2025 (en gran parte golpe de cheque público en las administraciones dirigidas por el PPVOX). Además, no se trata solamente de asistencia en espectadores. Estaríamos de acuerdo, desde el desinterés personal, que la Zarzuela deber ser promovida y protegida desde el Estado, aunque sea minoritaria. En el caso de la tauromaquia, una y otra encuesta demuestran el NO de los españoles a las corridas y los eventos taurinos (aunque estos sucedan en numerosos festejos locales, a menudo con la bendición católica). La más reciente, desde la poco izquierdista perroflauta Fundación BBVA era demoledora: el 77% de los encuestados se oponía al uso de animales en corridas (se decir, las corridas, porque no existen sin toros).
La traición y cuchillada del PSOE es aún más grave, puesto que desde los primeros contactos con el partido desde la plataforma cívica No es mi cultura, hasta los días previos, el partido socialista hizo creer que votaría a favor. ¿Qué pasó entonces? ¿A que atiende este cambio de ruta? ¿Ha sido un golpe de sanchismo, siempre a favor de nop intervenir en la cuestión, enarbolando el respeto por algo que ni si quiere le interesa o gusta? La representante socialista en el Congreso, para fijar la posición del PSOE, habló precisamente de “ni promover ni prohibir: respetar”. La no intervención estatal es la bandera máxima del pensamiento liberal, clásico y contemporáneo. Sin embargo, el trumpismo archiliberal ha promovido en pocos meses todo tipo de intervenciones y prohibiciones para adaptar la realidad social a su ideología, incluso desatando una guerra de aranceles para proteger su mercado interior. Todo lo contrario de la cuestión de los toros: la sociedad no los quiere y una élite nostálgica no solamente los defiende, sino que exige su protección pública (porque desde lo privado no existiría).
Es difícil cuantificar con exactitud, pero se puede decir que somos varios millones los que nos sentimos engañados, pisoteados e insultados por el comportamiento del Gobierno y el partido principal que lo sustenta (desoyendo además a todos sus socios de coalición). Malo ha sido el juego tahúr para engañar a los activistas y ciudadanos que prepararon todo convencidos de que si se alcanzaba más de medio millón de firmas, el PSOE apoyaría el camino democrático constitucional que se debe obedecer ante una ILP. Peor la indecencia de no respetar votantes, simpatizantes, ciudadanos unidos por el sentimiento de que una España del siglo XXI no puede seguir apoyando y celebrando festejos de muerte y tortura animal, en todas sus variantes, con protección política, gubernamental, y financiación estatal.

Los cálculos les avisaron de que, en caso de salir adelante, el debate sería sangriento y aprovechado por las huestes ultras, conservadoras y fascistas que acechan desde todos los rincones para derrocar al Gobierno de Sánchez. Se ha mencionado que es una cuestión que divide, sobre todo a los señoritos socialistas que siguen acudiendo a las corridas, insensibles a su responsabilidad como representantes (adictos a sus fetichismos, de prostitución y despilfarro, en cada caso de corrupción: recordemos a Ábalos y Cerdán juntos en los toros). Pero va a ser peor. Le han dado la espalda a la ciudadanía, muchos posibles votantes que hubieran apelado a este gesto cuando el PSOE les necesitara con su voto. Han agravado la división entre las izquierdas, y el rencor contra ellos. Pero nos van a seguir oyendo.
A menudo se usa la frase “ni perdón ni olvido”. La usamos mucho las víctimas del franquismo, que aún seguimos buscando a nuestros fusilados en las cuentas de España. Somos bienmemoriados. Aún seguimos esperando la dotación económica necesaria para la Ley de Memoria Histórica, para sacar a nuestros muertos. Nos engañaron con la Ley de Bienestar Animal, que enterró vivos a los perros de caza. Nos burlaron con esta ILP. Pero seguimos creciendo, y donde hubo 700 mil mañana habrá el doble, el triple. No vamos a dejar esta lucha, porque sabemos más que nunca que ustedes NO NOS REPRESENTAN.