Baladero: persiguiendo la libertad

Tras cinco años de dedicación, investigando, recopilando, hablando, viviendo y a veces rodando, el documental Baladero –soñado a cuatro manos y dos corazones con mi compañera Luz Sosa Contreras- entra en una nueva etapa: la conquista de la libertad financiera. Un viaje no exento de aventuras que deseo compartir en unas palabras escritas.

Hacer cine es construir relatos soñados: incluso cuando nos basamos estrictamente en la realidad. Dar forma a un compendio de ideas, informaciones, vivencias, materiales, encuentros, sonidos e imágenes hacen que el cine documental sea una de las formas más puras del relato cinematográfico. Llevo más de veinte años enganchado a este arte, una forma de belleza compartida tanto en su realización como en su lectura. Trasladar lo visto, ampliando la mirada en los cientos y miles de ojos que reciben una película, es un acto mágico porque justamente es real, ordenado, conducido y elevado como algo propio. En resumidas cuentas, siento que hacer documentales es un acto colectivo de inicio a fin. No es la fabricación de un producto de consumo,  ni un mero entretenimiento. Por todo ello, aceptando las incontables maneras en las que podemos narrar documentales, el mayor desafío para los cineastas del cine-real es conectar con historias profundas, honestas, conmovedoras, que nos hagan  vivir y entender mejor nuestro delicado tiempo actual. Así mismo hemos puesto cuerpo y alma en crear la película Baladero. Un acto colectivo, para crear y vivir juntos.

 

A menudo decimos que un proyecto determinado es un acto de amor. Con Baladero, el acto de amor me llevó a la película. Incluso podría decir que la suma de varios amores ha engendrado esta película. Por un lado, está el amor que desde hace muchos años ha sentido mi compañera Luz por ese lugar mágico y extraordinario llamado Teno Alto (Tenerife). Un tejido emocional que surge desde las conexiones familiares, hasta las visitas continuas desde el territorio compartido, en la Isla Baja, en Los Silos, prácticamente al pie del macizo de Teno. Una atracción irresistible que se convirtió en vocación de crear y al mismo tiempo  homenajear el tesoro humano que sobrevive en ese caserío, sostenido en vida por menos de 40 habitantes. Esa fascinación, ese querer a sus gentes, lugares, bailes y alegría de vivir, le llevaron a su macro proyecto multidisciplinar La isla del más alláUn viaje al que fui invitado, en diversas funciones, y desde luego compartiendo el amor que nos une. Una pasión que no puede entenderse sin el trabajo que mezclamos y respiramos unidos.

Contagiados y embarcados a una espiral de amor, uno por el otro, amor por Teno Alto y sus gentes, han nacido varios proyectos que en su origen tienen a Luz comprometida en rendir homenaje a este lugar de lugares, o como su título indica: esa isla que está más allá. Así, escalando todos esos amores, hemos construido y tejido con paciencia una película calma, integrados en un contratiempo más musical que cinematográfico. Desoyendo los ritmos y percusiones de la industria,  colocando el respeto y la honestidad en el centro de la relación con nuestros retratados, que son quienes en realidad conducen el relato, mimando y observando el crecimiento de nuestro proyecto, orgullosos y emocionados con cada paso. Al final, respetando la libertad con la que siempre existió Teno Alto, buscando nuestra libertad para hacer la película y las historias que se merecen, no las que exige el sistema.

Ese bendito mal necesario

Una película, sin embargo, por pequeña que sea, es un artefacto cultural costoso. Gracias a que somos dos personas asumiendo varios roles (dirección, producción, cinematografía, sonido directo) hemos podido residir, investigar, fotografiar, grabar, entrevistar, escribir, documentar ampliamente más allá de las personas y los lugares, escarbando en la memoria, la identidad y el territorio,  que son precisamente los tres ejes venales del proyecto de Luz. Este sistema, este compromiso, nos ha permitido estar y no intervenir; aprehender desde muy adentro el sentido último de un lugar amenazado, en resistencia, enrocado para protegerse, sin ceder un ápice de lo que les alimenta, que no es otra cosa que la alegría de vivir, juntarse a echar unos vinos, cantar y bailar. Rituales que se producen al menos cuatro veces al año, bajo el paraguas de fiestas y celebraciones varias (carnavales, primavera, Hermano Pedro y Fiestas de Teno), y en tardes improvisadas en las que una docena de teneros asaltan la plaza para bailar por bailar.

Según han pasado los meses, revisando nuestra materia documental, hemos buscado compañeros de viaje, desde las instituciones, las entidades audiovisuales, las convocatorias culturales y cualquier agente con poder para  hacer tangible este sueño. Como cualquier otro proyecto de cine, embarrado en ese término deplorable de la «concurrencia competitiva«, hemos explicado y pormenorizado esta empresa temporal llamada película. Ha habido intereses, selecciones, puntuaciones, reuniones, incontables dossieres. Nos han preguntado cuestiones inauditas, porque no se entiende nuestra aproximación positiva al caserío de Teno Alto, incluso las sonrisas de su protagonistas. Hemos desarrollado, respondido, detallado el cuanto y el porqué de todo. Sin cesar, porque seguimos en ello. Aunque la gran mayoría no entiende lo más importante: la vida no espera y queremos que las gentes de Teno vean su historia en pantalla grande. ESTE ES NUESTRO MAYOR COMPROMISO VITAL. En todo este tiempo hemos perdido a dos personas importantísimas de esa comunidad: María de los Dornajos y Aníbal. No podemos parar el reloj de las existencias humanas: pero podemos cambiar el tic tac de la creación y la producción de nuestra película.

lanzamos una campaña de financiación compartida, para salvar este relato

El dinero, los recursos, el capital, la inversión, se disfrazan de muchas maneras, pero al final son el oxígeno esencial que desde mínimos permitirán proyectar y compartir esta película, a un público tinerfeño, canario, global que estamos convencidos sentirá Baladero como una historia propia. Por todo ello, Luz y yo, hemos tomado la decisión de sacar la película adelante sobre los mínimos imprescindibles, al menos hasta que nos respondan en los despachos a los que hemos acudido para recabar apoyos. Esto significa sumar aún más las fuerzas y vidas del colectivo, desde Teno al mundo, porque la película nos pertenece a todos. Y desde esa pertenencia lanzamos una campaña de financiación compartida, para salvar este relato, estas memorias, contribuyendo cada una con lo que pueda, poco o mucho, abriendo las puertas a quienes además quieren involucrarse más en la producción del film como productores asociados.

Empezamos un nuevo camino en este viaje de cinco años, pero estamos contentas porque no estamos solas: nos acompañan todos ustedes.

 

ACCEDE A LA CAMPAÑA

 *. pinchando en este cuadro imagen pueden acceder directamente a la campaña,

que incorpora ventajas fiscales y hermosas recompensas para los que aporten más.