En la última semana he paseado por mis paraísos musicales, habitados por unos seres ligados por la música más bella que existe: el jazz. He estado acompañado por Charles Lloyd, Max Roach, Elis Regina, Tom Jobim y Marc Ribot. Dentro y fuera de la vida misma, vivos o revividos, pude inhalar su maravillosa delicadeza en ese equilibrio imposible del corazón y la mente, la emoción y el asombro.